DERECHOS NEGADOS
Mientras navego por el mal de los tormentos,
veo llorar de angustia a mis semejantes,
los pobres trabajando por mísero salario,
alimentan los estómagos de los gamonales.
Veo a los mendigos implorando un mendrugo,
mientras en las casas de los potentados,
se despilfarra el dinero, producto del esfuerzo del obrero.
Veo a familias humildes sumidas en la miseria,
acosadas por los tentáculos del hambre,
que carcomen sus cuerpos de dolor y angustia, de tristeza y llanto.
Veo con dolor a mujeres abandonadas,
que venden sus cuerpos en prostíbulos,
o venden a sus hijos en mercados de animales,
para llevar el pan a sus estómagos.
Veo a madres que lloran su desgracia,
al ver que de sus pezones,
los niños succionan más que leche,
su dolor y furia por su esperanza perdida.
Y la miseria lleva en su lomo,
el fantasma del hambre que cabalga,
por las calles de los desposeídos,
blandiendo airosamente la espada de la muerte.
Veo las almas de los mártires de la guerra,
y de aquellos que fueron asesinados por clamar sus derechos,
ellos quisieran salir de sus tumbas,
con los puños cerrados, a reclamar justicia.
SI PUDIERA LLORAR
Si pudiera llorar,
dejaría que mis ojos cual mares diminutos,
lancen a los cuatro vientos sus olas de dolor y angustia.
Si pudiera llorar,
como el mar que furiosos se lanza hacia las rocas
lanzaría mis lágrimas a los muros del tiempo,
que ha minado mi dicha.
Si pudiera llorar,
en cada gota de lágrima derretiría mi alma,
para poner fin a la farsa del tiempo, disfrazada de vida.
EL ANCIANO DESAPARADO
En una choza sin techo,
un anciano barba blanca,
imploraba de rodillas
al creador paz y calma.
Era niño cuando un día
sus padres le anticiparon,
hijo mío ten cuidado!
tendremos que abandonarte.
Los años pronto pasaron
y el infortunio llegó,
sin piedad el cruel destino
a la tumba los llevó.
Quedó huérfano aquel niño
sin protección ni cuidado,
sin techo, pan ni cariño,
en el mundo abandonado.
Arrastrado por el hambre,
mendigaba caridad,
los mendrugos que le daban
no alcanzaron saciedad.
Pasó el tiempo, ya era joven
y prefirió trabajar,
pero el sueldo que ganaba
no permitió superar.
Sus fuerzas fueron cesando,
la vejez llegaba ya,
y sus patrones ingratos
lo echaron a mendigar.
Con un bastón en la mano
emprendió su caminar,
hacia una choza sin techo
a llorar su soledad.
El viejo desmparado
fuera de la sociedad,
encontró su fría tumba
sin oración ni piedad.
LA VIDA
Vida …
Simulacro de existencia
labrada en diversas formas,
eres chispa de la nada
que se apaga con el tiempo.
Vida …
Burbuja que se extingue en el vacío,
proyección imaginaria de la ausencia,
grito desesperado del silencio,
que duerme eternamente en el espacio.
Vida …
Diminuto agujero del abismo,
que dejas escapar las esperanzas,
de encontrar en el inmenso arcano,
escondida la dicha anhelada.
Vida …
Carruaje sin cochero en el desierto,
velero sin bordón en el océano,
te dejas devorar por la tormenta,
del que quiere vivir desesperado.
Vida …
Masa de olvido arrojada en el cosmos,
que quieres liberar tu energía,
ostentando ser luz y movimiento,
para dormirte luego en la tinieblas.
DEJA QUE TE AME
Si no quieres amar, deja que te ame
con el fuego ardiente de mi amor sincero,
deja que mi pecho por siempre te llame,
quiero que comprendas que mucho te quiero.
Deja que mis manos cubran tus mejillas,
deja que mis labios alcancen tu boca,
deja que me embriague con tus dulces besos,
déjame expresarte esta pasión loca.
Deja que florezca este amor ferviente,
quiero que me ames como yo a ti,
deja que perdure mi amor para siempre,
deja que tu pecho palpite por mi.
SEXO 21
Fruto de la evolución mal comprendida,
mandamiento mal interpretado,
confundes el amor con las pasiones
y conviertes a la carne en pecado.
Una sola mirada es suficiente,
para expresar con los ojos el deseo,
y embriagado caer en cualquier lecho,
con aquella, aquel o con cualquiera.
Ya no importa el pudor ni el compromiso,
da lo mismo, solteras o casadas,
tan sólo quieres satisfacer la carne,
aunque se diga que aquello es adulterio.
Sexo 21,
vergüenza restringida,
sepultas al amor con lápida dorada,
y gritas sin cesar tu vana gloria,
convirtiendo la moral en utopía.
Sexo 21,
que hieres corazones,
entregándote a ilícitas pasiones;
baratija de múltiples colores,
tú siembras en el alma sinsabores.